27 de abril de 2009

"I ain't got no crystal ball"

He llegado a la conclusión de que amo las sorpresas. Son simplemente algo que me emociona con sólo pensarlo. Por eso siempre trato de convencerme de que las cosas no van a ser de una manera, así cuando se dan, no me lo espero, y es todo doblemente gratificante.

También se puede ver confirmado en mi estúpida obsesión de escuchar música aleatoriamente. Me gusta que lo próximo a escuchar sea sorpresa. O recibir un mensaje de texto inesperado. O una llamada, ¿por qué no? Cuando arreglaba para que me llamara (ejem, sabemos de quien hablo), no le decía un horario definido, sino una franja horaria para que eligiera un momento y entonces su llamada sea sorpresa.

Obviamente me refiero a las sorpresas positivas. Como un cumpleaños o fiesta sorpresa, ¿a quién no le gustaría? Si no fuera porque mi inconciente está continuamente tratando de arruinar las pocas sorpresas posibles con mi idiota curiosidad que se torna incontrolable, las cosas serían aún mejor.

Así que ya lo saben, me gustan las sorpresas, que me sorprendan. Aunque si se los estoy diciendo es porque espero algo, lo cual dejaría de ser sorpresa en caso de que alguien decidiera sorprenderme. ¿O estoy tan convencida de esto que quizás termine estándolo? (sí, mi mente es un embrollo y no pretendo que me comprendas). Debe ser por eso que prefiero mantener mi incontrolable y estúpido deseo de ser sorprendida en secreto.

También me sorprende como es que siempre encuentro en la canción que estoy momentáneamente escuchando una frase que puedo relacionar en el post (porque, por si no se dieron cuenta, los títulos son fragmentos de canciones).

2 comentarios:

Ramona dijo...

aaaaai las sorpresas que nos da la vida (?)

Natalia.F dijo...

de todos modos, las mejores sorpresas son de las que aún no estamos enterados de que lo fueron.
adiós!